domingo, 11 de octubre de 2009

Capítulo 1: La libertad – Definiciones

Cuando naces, se te dan los dos regalos mas valiosos del universo.

La vida y la libertad.

¿Cual es el peso específico de cada uno de ellos?. Es del todo una pregunta estúpida, ya que son uno y el mismo. No existen el uno sin el otro en lo que el conocimiento limitado del hombre respecta. Ya que aunque el hombre crea que pueda haber otras vidas y otros mundos además de este, no lo sabe a ciencia cierta.

 

Si tienes vida, pero no libertad, entonces . . . ¿Para que quieres la vida?. Y sin vida . . .  pues  . . . ni hablar.

Como sabemos bien que es la vida, entonces hay que preguntarnos ¿Que es la libertad?.

La libertad es la máxima expresión de la “divinidad”. Representa la posibilidad de elegir.

Las elecciones, desde mi punto de vista, caen siempre en una disyuntiva binaria, en hacer o no hacer.

Hay quien afirma que la vida tiene sus matices, que no todo es un si o un no, pero creo que están en un error, ya que los matices se los da uno a los hechos, uno los califica en base a sus escalas de valores, creencias y sentimientos. Pero las elecciones en si mismas son solo binarias y recaen en el hacer o no hacer, y en su caso en el estar haciendo y dejar de hacer algo.

 

Para dejar en claro este caso pongamos un ejemplo relativamente simple:

Un niño que en escasos 2 años de edad, el cual carece o tiene pocos preceptos o paradigmas en su escala de valores y creencias. Un niño a esa edad es prácticamente sentimientos.

La totalidad de sus decisiones son meramente binarias, radican en satisfacer sus necesidades básicas o sentidos comer, dormir, evacuar, etc., y el cubrir sus sentimientos primigenios, exige afecto de sus padres y atención.

Enfocaré mi ejemplo en esta ultima parte ya que en ella es donde radica la elección. El niño solicita la atención de un adulto que le ayude a descubrir el mundo que le rodea, desea alcanzar un juguete o cualquier artículo que no esté a su alcance y lo solicita ya sea verbalmente o con llanto.

La elección es como hacerlo, la primera vez que lo pude es fundamental, ya que si al tratar de obtener el objeto de su afecto el niño no es atendido de inmediato, llora o incluso, grita o hace un berrinche. La acción de los que lo rodean es atenderlo y al hacerlo refuerzan el siguiente concepto: “Si lloro me atenderán”.

El hecho de que sea atendido para poder conocer el mundo no es un hecho malo en lo mas mínimo, todo lo contrario. Pero el modo de hacerlo en cuanto  a su calificación por un tercero puede serlo. La mayor parte de los que lo rodean lo clasificarán de un niño llorón y mimado, cuando el todo lo que quiere es conocer el mundo.

La decisión de aprender o no hacerlo es meramente binaría, hay personas que desde que nacen se esmeran por no aprender mas que lo mínimo indispensable, y hasta parece que lo contrario les ocasiona algún tipo de dolor. El como se lleva a cavo esta acción de aprendizaje es la que se puede etiquetar de buena o mala por los terceros en cuestión, pero el resultado en si mismo, el cual se resume en la adquisición de experiencias que culminan en adquisición conocimiento es para el infante benéfico.

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