Decía Bernardo de Chartres que “somos como enanos a los hombros de gigantes. Podemos ver más, y más lejos que ellos, no por alguna distinción física nuestra, sino porque somos levantados por su gran altura.”
Hay culturas que opinan que somos solo la suma de nuestros antepasados.
Tengo varios pilares en mi vida, pilares realmente gigantes y majestuosos que me dan sustento y la poca o mucha altura que algunas miden cuando me ven de pies a cabeza.
Pero hay uno de ellos en particular que no me sustenta como pilar, me impulsa como una vela a un barco, hay uno en particular que no me sostiene en hombros sino que me empuja cuando retrocedo y que me jala cuando marcho lento. Una persona que a pesar de no tener la mejor guía, supo guiarme no solo a mi, sino a todos los que tienen la fortuna de como yo, ser su amigo.
Esta persona que aunque se ha esmerado toda la vida en ser mi mejor amigo, falló afortunadamente, ya que, aunque si logró ser mi mejor amigo, logró tal ves sin querer, tal ves de manera subconsciente, no se como, pero le doy gracias a Dios por ello . . . logro . . . ser para mi, mi mejor y único Padre.
Te amo papá . . .