Soy un firme creyente de la actitud.
Así como el amor representa la máxima expresión del alma, la actitud representa la máxima expresión de la mente.
Dicen que las personas destacadas son 80% actitud y 20% aptitud, si no es que podría llegar a ser una proporción 99 a 1. Pero empecemos por definir que es la actitud:
Según la Wiki pedía se define como: La forma de actuar de una persona, el comportamiento que emplea un individuo para hacer las cosas. También se define a la actitud como una organización duradera de creencias y cogniciones en general, dotada de una carga afectiva a favor o en contra de un objeto definido, que predispone a una acción coherente con las cogniciones y afectos relativos a dicho objeto. Las actitudes son consideradas variables intercurrentes, al no ser observables directamente pero sujetas a inferencias observables.
¿Cual es la diferencia entre la actitud como forma de actuar con respecto a otras formas?. La clave esta en la variable afectiva, ya que hay reacciones esperadas en base a las acciones primigenias.
Por ejemplo, una reacción esperada a un regaño bien intencionado de un padre a su hijo que obró mal sea de aceptación y recapitulación, sobre todo de aprendizaje, ya que el regaño obedece a una corrección del individuo que tiende a una mejora en su desempeño como persona. En este ejemplo la actitud juega un papel preponderante en el resultado del evento, ya que si la actitud del hijo no es la esperada, el regaño puede ser contraproducente, debido al sentimiento del hijo en el momento del regaño, si esta frustrado o siente que el regaño es injusto, su actitud será retadora, altanera y en el mejor de los casos de condescendencia con el padre, cayendo el regaño, lección o consejo en una “balde roto”.
Pero si el sentimiento del hijo es de arrepentimiento o vergüenza, la lección puede ser bien asimilada y aprendida.
Para entender el concepto de actitud no hay mejor ejemplo que el del “Vaso medio lleno – Vaso medio vació”. O en otro contexto, la persona con mala actitud ve al día frio como un día triste y lúgubre, y al día caluroso como incomodo y sofocante. La persona con buena actitud, verá al día frio como un una excelente oportunidad para tomar un chocolate caliente con la familia mientras ven televisión, o como un aviso de que la navidad se acerca, y al día caluroso como una excelente oportunidad de nadar y andar en bicicleta, o como la antesala a las merecidas vacaciones de verano, o simplemente disfrutar de los rallos del sol tal cual son.
Hay quien tiene la actitud de “malo si si y malo si no”, hay quien tiene la actitud contraria (Bueno si si, y y si no se da ahora, se dará después).
Fin de la primera parte . . .