lunes, 23 de abril de 2012

Buda nos enseña sobre el afrontar la muerte

En tiempos de Buda, murió el único hijo de una mujer llamada Kisagotami.
Incapaz de soportar siquiera la idea de no volver a verlo, la mujer dejó el cadáver de su hijo en su cama y durante muchos días lloró y lloró implorando a los dioses que le permitieran morir a su vez.Como no encontraba consuelo, empezó a correr de una persona a otra en busca de una medicina que le ayudara a seguir viviendo sin su hijo o, de lo contrario, a morir como él

Le dijeron que Buda la tenía

 

Kisagotami fue a ver a Buda, le rindió homenaje y preguntó:

- ¿Puedes preparar una medicina que me sane este dolor o me mate para no sentirlo?

- Conozco esa medicina – contesto Buda -, pero para prepararla necesito ciertos ingredientes.

- ¿Que ingredientes? - preguntó la mujer.

- El mas importante es un vaso de vino casero – dijo Buda.

- Ahora mismo lo traigo – Dijo Kisagotami. Pero antes de que se marchase. Buda añadió:

- Necesito que el vino provenga de un hogar en donde no hayan muerto ningún niño, conyugue, padre o sirviente.

    La mujer asintió, sin perder tiempo, recorrió el pueblo, casa por casa, pidiendo el vino. Sin embargo, en cada una de las casas que visitó ocurrió lo mismo. Todos estaban dispuestos a reglarle el vino, pero al preguntar si había muerto alguien, ella encontró que todos los hogares habían sido visitados por la muerte.

    En una vivienda había muerto una hija, en otra un sirviente, en otras el marido o uno de los padres.

    Kisagotami no pudo hallar un hogar en donde no se hubiera experimentado el sufrimiento de la muerte. Al darse cuenta que no estaba sola en su dolor, la madre se desprendió del cuerpo sin vida de su hijo y fue a ver a Buda. Se arrodilló frente a é y le dijo:

- Gracias . . . Comprendí

 

En memoria de mis hijos Angel y Airi, QEPD. Y a todos los que como yo han perdido a alguien tan cercano

 

Gracias Dios que me dio la fuerza para sobre llevarlo. El nunca te da una cruz que no puedas cargar, recuérdalo¡

Hágase su voluntad y no la mía¡

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